Kate empezó a leer historias románticas
en 1979 cuando encontró una copia de Cenizas al Viento de Kathleen Woodiwiss.
Leyó el libro entero en una sola noche y se quedó enganchada al género. A la
mañana siguiente fue a la librería Waldenbooks en cuanto abrieron y pidió todo
lo que tuvieran de Woodiwiss. Al mismo tiempo, descubrió otros libros
maravillosos escritos por Rosemary Rogers, Laurie McBain y Jennifer Blake. Casi
10 años después, mientras trabajaba en publicidad, Kate decidió intentar
escribir su propia novela. Después de una sucesión de interesantes empleos en
la enseñanza, el comercio, la publicidad y otros trabajos no remunerados, quiso
añadir a la lista el de escritora de novelas románticas. Tras algunos intentos
fallidos, Kate decidió olvidarse de los romances históricos sin abandonar los
romances. Seis meses más tarde, terminó su primera historia, A Vagabond Heart,
que le compró Harlequin al año siguiente después de que Kate ganara el concurso
nacional Harlequin Temptation de 1992. El libro se publicó en 1993 con el
título Corazón Vagabundo. El sueño de convertirse en escritora se había hecho
realidad y en 1993 se dedicó a su nuevo trabajo a tiempo completo. Desde
entonces, Kate ha escrito numerosas novelas.
1.- Bajo el Disfraz
Un verdadero milagro navideño
Claudia Moore era una aspirante a reportera en
busca de su gran oportunidad. Por eso cuando se enteró que había un Papá Noel
que realmente hacía que se cumplieran los deseos de los niños, pensó que había
llegado su momento. Pero no se le ocurrió que aquella fuera a ser una misión en
la que tendría que trabajar de incógnito... ¡y vestida de duende! Pero, por si
eso no fuera suficiente, pronto se dio cuenta de que se estaba enamorando del
mismísimo hombre al que debía desenmascarar...
2.- Navidades Perfectas
Las Navidades son para todos
Alex Marrin sabía que Eric, su hijo de siete años,
deseaba con todo su corazón que aquellas Navidades fueran perfectas... tal y
como solían serlo antes de que sus padres se divorciaran. Tanto lo deseaba que
había llegado a pedírselo a Papá Noel. Pero cuando la guapísima Holly Bennett
apareció en su puerta, Alex no supo si aquella mujer era la respuesta a las
oraciones de su hijo... ¡o a las suyas!


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